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Entre Muros Invisibles: Descubriendo la Agorafobia


La agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo intenso y continuo a quedar atrapado, indefenso o humillado. Las personas pueden evitar situaciones que perciben como amenazantes o peligrosas por algo más que el miedo a los espacios abiertos o públicos. El miedo puede ser a estar en lugares públicos, los centros comerciales, el transporte público o incluso estar solo. Las personas que mantienen esta condición pueden experimentar signos físicos como sudoración, latidos cardíacos elevados y dificultad para respirar, lo que puede hacer que evitar estas situaciones parezca la única forma de sentirse seguro. Es decir, puede ser una batalla constante con el miedo y la ansiedad. Dentro de este blog se va a detallar cuáles son las causas, síntomas, diagnóstico y tratamientos disponibles.

En primer lugar, me gustaría definir que es agorafobia y ataque de pánico. La agorafobia es un miedo patológico que se manifiesta en una variedad de circunstancias en las que la persona se siente impotente ante la posibilidad de sufrir ataques de pánico o alguno de sus síntomas específicos, particularmente mareos o diarrea, circunstancias en las que la persona afectada no puede huir u obtener ayuda de inmediato. Por otro lado, un ataque de pánico, es un episodio repentino, diurno o nocturno, de miedo y malestar severo, sin ningún peligro real. Se acompaña de síntomas físicos y mentales, sensación de peligro o muerte inminente y una necesidad desesperada de huir.

El intentar definir una principal causa para esta condición es imposible debido a que cada individuo es complejo y único. Entre los factores desencadenantes se tienen eventos traumáticos, encuentros desagradables en público o incluso una predisposición genética a la ansiedad. La agorafobia coexiste con frecuencia con otras condiciones de ansiedad, como el trastorno de pánico. Las personas con este trastorno pueden experimentar una amplia gama de emociones, desde un miedo intenso hasta un sentimiento de vergüenza y humillación, junto con síntomas físicos. Esta condición puede tener un impacto negativo en las actividades cotidianas porque los pacientes pueden evitar circunstancias que perciben como peligrosas, lo que reduce su calidad de vida y los hace sentir solos. Por lo tanto, es fundamental obtener ayuda profesional si cree que podría tener agorafobia, ya que un psicólogo calificado o un profesional médico que se especialice en salud mental puede proporcionar un diagnóstico preciso y sugerir opciones de tratamiento. La evaluación de los síntomas, el historial médico y las experiencias personales pueden ser factores en el diagnóstico. Las personas con agorafobia pueden recuperarse mucho más rápido si reciben apoyo, empatía y acompañamiento profesional en su recuperación.

En resumen, puede ser difícil lidiar con la agorafobia en situaciones cotidianas, pero hay formas de disminuir sus efectos. Por ejemplo, el exponerse con situaciones temidas gradualmente comenzando con desafíos más pequeños y aumentando la exposición ayudaría a disminuir la ansiedad que se puede presentar en la situación. Además, una sólida red de apoyo y el establecimiento de rutinas pueden ser muy útiles en el proceso de recuperación. Del mismo modo, el reconocimiento de la principal sintomatología que se presenta en esta condición pueden marcar la diferencia, esto se debe a que la agorafobia tiene una gama de reacciones, entre las que destacan las de tipo conductual, neurobiológico, psicosocial y cognitivo; todas estas reacciones deben abordarse en una terapia eficaz, lo cual puede venir acompañado de un tratamiento farmacológico y esto va a depender en gran medida de la intensidad de estos síntomas.

Para finalizar es necesario mencionar que la agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad complicado y paralizante, pero es manejable. En el camino hacia la recuperación, buscar asistencia profesional y recibir el apoyo adecuado puede marcar la diferencia. Por último la comprensión de sus efectos, el ofrecer simpatía y apoyo a quienes la experimentan podrían ser factores que ayuden en la recuperación de este trastorno.



Referencias

Díez-Quevedo, C., Rangil, T., & Planell, L. S. (2002). Agorafobia. Medicina clínica, 119(2), 60-65.

López, A. B. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la agorafobia. Psicothema, 453-464.

Peñate, W., Pitti, C. T., Bethencourt, J. M., & Gracia, R. (2006). Agorafobia (con o sin pánico) y conductas de afrontamiento desadactativas. Primera parte. Salud Mental, 29(2), 22-29.


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