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Desordenando la mente y el cuerpo: Trastornos alimenticios


Los trastornos alimenticios son enfermedades mentales que afectan la relación de las personas con la comida y su cuerpo. Estas condiciones pueden tener un impacto significativo en la salud física, emocional y social de la persona afectada, por lo que es importante estar atento y buscar ayuda si sospecha que puede estar padeciendo estas condiciones. A continuación se detalla los principales trastornos alimenticios:

El trastorno más conocido es la anorexia nerviosa, en la que las personas se someten a restricciones de alimentos extremas para perder peso, incluso si ya son delgadas o están por debajo del peso recomendado para su edad y estatura. Una persona con anorexia puede tener una visión distorsionada de su cuerpo e insatisfacción con su apariencia, lo que puede provocar una disminución de la calidad de vida y problemas de salud como la desnutrición. La anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio caracterizado por preocupaciones obsesivas con el peso y la comida; tienen una imagen corporal distorsionada y temen aumentar de peso, incluso si ya tienen bajo peso.

Como resultado, puede limitar severamente su ingesta de comida, restringir ciertos alimentos o hacer ejercicio en exceso. La anorexia no solo afecta la dieta de una persona, sino que también puede causar otros problemas de salud como fatiga y falta de concentración. También pueden tener problemas digestivos, irregularidades menstruales y pérdida de masa muscular. Además de los efectos físicos, la anorexia nerviosa puede tener efectos emocionales en la persona, la familia y los amigos. Las personas con anorexia nerviosa pueden sentirse aisladas y avergonzadas de su enfermedad, lo que les dificulta buscar ayuda médica. En este punto, la red de apoyo puede sentirse incapaz de ayudar al paciente. El tratamiento para este trastorno puede incluir terapia conductual cognitiva, terapia de grupo y terapia familiar. Los pacientes también pueden requerir tratamiento médico para abordar los problemas de salud asociados con la anorexia nerviosa. La recuperación puede ser un proceso largo y difícil, pero con el tratamiento adecuado y el apoyo emocional, la mayoría de las personas pueden recuperarse por completo.

Por otra parte, existe la bulimia nerviosa, caracterizada por atracones repetidos, seguidos de conductas compensatorias como vómitos, uso de laxantes o ejercicio excesivo para evitar el aumento de peso. Las personas con bulimia pueden tener un peso normal o incluso tener sobrepeso, pero sus hábitos alimenticios pueden afectar su salud física y emocional, incluidos problemas digestivos, desequilibrios electrolíticos, problemas para dormir, deshidratación, daño renal, problemas dentales, problemas gastrointestinales y problemas menstruales. La bulimia nerviosa se considera un trastorno mental complejo que involucra presión social para ser delgado, baja autoestima, problemas de ansiedad o depresión y problemas familiares. Esto puede depender de varios factores. Las personas con bulimia nerviosa a menudo caen en ciclos de conducta alimenticia poco saludable y experimentan un gran estrés y angustia emocional. Además, la bulimia nerviosa se está convirtiendo en un problema social porque afecta principalmente a mujeres jóvenes menores de 30 años, lo que significa que la condición puede afectar significativamente su calidad de vida y su capacidad para desarrollarse plenamente como individuos y como miembros de la sociedad.

Finalmente, el trastorno por atracón compulsivo es un trastorno alimentario en el que una persona ingiere grandes cantidades de comida en un corto período de tiempo y pierde el control durante este tiempo. Posteriormente, siente baja autoestima, culpa y malestar físico; a diferencia de la bulimia, no adopta conductas compensatorias para evitar el sobrepeso, lo que puede conducir a problemas de salud como obesidad, diabetes, presión arterial alta, problemas cardiovasculares sistémicos y trastornos gastrointestinales. Esta condición puede ocurrir en personas de cualquier edad y género, pero es más común en mujeres. Aunque clasificado como un trastorno alimentario no especificado en el DSM-5, tiene características únicas que lo distinguen de otros trastornos alimentarios como la bulimia y la anorexia nerviosa. El tratamiento para el trastorno por atracón incluye terapia cognitiva conductual, terapia interpersonal y familiar, alimentación saludable y ejercicio regular; en algunos casos, la medicación puede ser necesaria.

Es importante señalar que los trastornos alimenticios no son una elección, sino una enfermedad mental que requiere un tratamiento especializado. El tratamiento puede incluir psicoterapia, medicamentos y asesoramiento nutricional. Es importante buscar la ayuda de un profesional de la salud mental y de un médico si sospecha que puede estar sufriendo un trastorno alimentario. En definitiva, los trastornos alimentarios son enfermedades graves que afectan a todas las personas, independientemente de su edad, género o condición social. Si sospecha que tiene alguna de estas condiciones, es importante estar al tanto y buscar ayuda. La prevención, la detección temprana y el tratamiento son esenciales para la salud física y mental.


Referencias

Méndez, J., Vázquez, V., García. E,. (2008). Los trastornos de la conducta alimentaria

Moreno, M., Ortiz, R., (2009) Trastorno Alimentario y su Relación con la Imagen Corporal y la Autoestima en Adolescentes.

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